viernes, 11 de diciembre de 2015

El instrumento



Podría darte las gracias por los malos momentos, 
por las lágrimas calladas que se fundían en el viento, 
 por el puñal sin conciencia que hundiste en mi pecho, 
por mis largas noches y oscuros días sin consuelo, 
por tantas preguntas que me hice en su momento, 
 por buscar las respuestas que sólo tenía el tiempo.
Quizás en tu mente ciega, te preguntes con sorna  
y sonreías pensado en mi corto entendimiento y
al no percatarme que disfrutaste todo el mal 
que en mi alma tatuaste. 
Debes saber, que pasé por el odio más profundo, 
incertidumbre, desconcierto, preguntas y lamentos.
Muchas horas de esta vida tan valiosa se perdieron, 
se esfumaron, las sacrifiqué, las regalé al sufrimiento,
a la injusticia ciega, clavada en mi alma destrozada 
sin respuesta ante tanta estupidez y burda ignorancia.
Como siempre en mi cerebro la  pregunta martilleaba:
¿Por qué?.
Pasaron muchos años de dolor, de muerte, de oscuridad,
  para que surgiera un manantial de agua fresca y cristalina,
de mi alma agrietada y rota como el más frágil cristal,
en la corriente limpia, una bella flor flotaba, la palabra: 
"GRACIAS"
No me engaño, ni te engañes,
fuiste sólo instrumento de enseñanza,
como el lápiz o la pluma de tinta impregnada. 
 Fue la vida, sabia instructora, única profesora, 
que entre línea y línea me enseño la gran lección  
y ese Dios infinito que todo forma y equilibra, 
 respondió a mi pregunta y se llevó el dolor.
La respuesta era clara, sencilla: 
"Estás en la escuela de la vida,
 son tus clases avanzadas, 
de dolor y sufrimiento,
intenso aprendizaje,
 extrae de todo ello 
lo bueno y añádelo
a tu equipaje.

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4 comentarios:

  1. ESe por qué, siempre ahí... La gran escuela, nuestra vida. besitos. buen fin de semana.

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  2. Así es amiga Maríjose. No hay mejor escuela que la propia vida. Feliz fin de semana. Un abrazo.

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  3. Es mejor aprender del sufrimiento y luego olvidarlo, la vida nos enseña lecciones importantes y las personas que se cruzan en nuestro camino también. Reconocer que hasta el dolor es fuente de aprendizaje nos ayuda a superarlo. Un poema precioso que te hace pensar. Un gran beso, amiga

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  4. Estimada amiga Chari olvidar no creo que nadie pueda olvidar los malos recuerdos. Se aceptan y se aprende a convivir con ellos. La vida es la maestra suprema y las personas que se cruzan en nuestro camino, aunque nos duela lo que hacen, creo que son necesarias y por eso aparecen. Ellas forman parte del aprendizaje. Son los instrumentos al servicio de la propia vida y de la enseñanza que venimos a recibir a este mundo. Muchas gracias por tu comentario amiga. Feliz fin de semana.

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